FRAGMENTO DE LA NOVELA «UN MUNDO CASI PERFECTO» DE ESTER M. GONZALO

«No recuerdo con exactitud el momento en que le pregunté si ella habíaprobado la fórmula que en tan pequeñas dosis me administraba. Toda mi preocupación era que ella también se hubiera enganchado a la sustancia y el daño que esto podría causar al feto. Se rio con desgana, asegurándome queno la tomaba, porque era como Obélix¹, el galo que se cayó en la marmita de pequeño.

Este comentario, que ella soltó sin darle la mayor importancia, me pusolos pelos de punta. No podía esperar a enfrentarme a Mèlissandre. Necesitaba respuestas y también, entender por qué estaba pasando por alto que Cécile parecía haber cometido actos poco éticos con sus experimentos, aunque eludiera el explicarme exactamente cuáles. No llegaba a comprender mis sentimientos con respecto a ella, ese afán de protección, de necesidad de excusarla ante cualquier indicio de sospecha de que hubiera podido cometeractos terribles en nombre de la ciencia».

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